Campo de tiro

Cayeron una tras otra sin previo aviso, horadando la tierra, formando perfectos cráteres rojos y humeantes. Cayeron más y más rápido hasta que todo el suelo se convirtió en una gran mancha roja y ya no cayeron más. Su corazón había latido la última gota de sangre.


Sevilla, Diciembre de 2012.

No hay comentarios: