Más que nada

En mi viejo tocadiscos suena esta tarde 
"Mais que nada" de Sergio Mendes 
y la música me envuelve 
recuerdo estas maravillosas 
primeras semanas 
a tu lado.



Dormir
y soñar contigo.
Despertar
y que mi primer pensamiento,
ahora,
sea siempre para ti.
Desayunar y mojar
las ganas que tengo de ti
en mi café negro.
Conducir y en cada semáforo
parar un segundo a imaginarte
riendo a mi lado.
Trabajar e inventar
que escribo tu nombre
en cada carta que envío.

Más que nada
deben ser
las ganas que tengo de verte.

Fines de semana llenos de ti,
de tu olor y de tu sonrisa,
de tu voz y de tu sexo.
Fines de semana
que no estás
y toda la casa
parece entonces tan grande sin ti.

Más que nada
deben ser
las ganas que tengo de verte.

Tardes de café y risas,
de copas lentas y conversaciones largas,
de pequeños y grandes secretos.
Hablamos tanto y de tantas cosas.
Historia de España,
las elecciones británicas,
la revolución pendiente,
la ONG donde colaboras
y lo que me gustas.
Tus ideas, las mías,
tan lejos a veces
y tan cerca otras.
De nuevo lo que me gustas
y luego,
nos preguntamos
de dónde venimos
y a dónde vamos.
Si existió Jesús
o si lo que importa
de verdad es su mensaje.

Más que nada
deben ser
las ganas que tengo de verte.

Pequeños halagos,
un "te echo de menos"
y la sorpresa imposible
de tu inesperada llamada
cuando estoy a punto de ir a dormir.
Noches al teléfono
donde solo es interminable
el tiempo que pasa
desde que se corta tu voz
hasta que de pronto
me llamas de nuevo.

Más que nada
deben ser
las ganas que tengo de verte.

No eres una chica revolucionaria,
y nunca quemarás Versalles,
pero a mi me has revolucionado por dentro.
Nunca enarbolarás la bandera roja
ni te indignarás en la Plaza Mayor,
Pero has conquistado,
sin esfuerzo,
todo mi terreno.

Más que nada
deben ser
las ganas que tengo siempre de verte.


Sevilla, Junio de 2017

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