Cita en Sidi-Ifni


...Y recuerdas que siempre quisiste ir, pero cada dia decías mañana y luego nunca fuiste y seguiste levantándote cada dia pensando que te ibas mañana. 

María López 


- ¡Algún dia recorreremos esos diez kilómetros que nos faltaron para llegar a Sidi-Ifni y tomaremos un té frente al mar en el Suerte Loca!- nos prometimos cuando volvíamos en la furgoneta de Juan -siempre de gresca con su novia, ¡Dios, qué viaje nos dieron!.

Ahora se que volveré, que tu volverás también y quizás, si por un milagro del destino nos encontramos allí, recordemos -ya sin rencor, ya sin dolor, ya sin pasión- aquella lejana promesa que nos hicimos una mañana de abril, cuando todo parecía posible entre los dos. 


...Y aunque no venga a cuento, aunque no tenga nada que ver, aunque ni siquiera me gusten, en esta historia salían cometas... 


Sevilla, Noviembre de 2010

Sexo azabache

Tu sexo azabache,
profundo y misterioso,
me mantiene en vela,
muriendo un instante
cada vez que te recuerdo
bella y desnuda
bajo la luna de invierno.


Sevilla, Noviembre de 2010

Una semana en París

De aquel viaje a París hay un instante que no puedo olvidar. Había entrado en una de esas horribles tiendas de recuerdos que hay en todas las grandes ciudades. Paseaba distraído entre estantes llenos de camisetas, tazas de desayuno y pequeñas reproducciones de la torre Eiffel. No recuerdo con claridad porqué estaba allí. Quizás hacía tiempo para entrar en un museo cercano o puede que esperase a alguien. Ya lo he olvidado. El caso es que me había parado delante de unas espantosas figuritas de escayola de la Victoria de Samotracia, entre sorprendido y horrorizado por encontrar, también en esa maravillosa ciudad, ese tipo de regalos que cuando los recibes de un amigo viajero, no sabes, definitivamente, en que lugar de tu casa esconderlos.

Supongo que hice algún comentario a media voz, solo para mí, o eso creí, porque ella debió escucharlo, y se acercó enseguida a pedirme en español -no hablaba francés, y me explicó que escuchar a alguien hablar en su idioma, la había animado a hacerlo- que le hiciera una foto con su móvil. Me contó que estaba allí de vacaciones, sola, un poco perdida pero cumpliendo uno de sus sueños. Visitar en la corta semana de que disponía todos los museos importantes de la ciudad.

Era muy guapa, morena, de ojos rasgados y una mirada penetrante, que casi te hacía sentir incómodo, como si en un momento estuviese arrancándote los más profundos secretos de tu interior. Llevaba una gorra a cuadros rojos y negros y el cabello le caía desordenado sobre los hombros.

Le propuse fotografiarla fuera, en la calle, delante de uno de esos típicos cafés parisinos, pero no, ella quería aquella foto justo allí, delante de un montón de camisetas serigrafiadas con un "Paris, je t'aime" en enormes letras rojas.

Se plantó delante mía, con su cara iluminada por una enorme sonrisa de felicidad, y de repente, aquella foto -tan mala como puede ser una foto con un móvil- bajo aquella luz horrible de los focos del techo que se peleaba a muerte con la que entraba desde el exterior, se convirtió en la más importante de mi vida.

Le hubiera hecho decenas, cientos de fotos, solo para prolongar aquel instante. La quise invitar a un café, que ella rechazó amablemente. Me dio un par de besos en las mejillas y se perdió, sonriendo, entre la multitud de turistas que invadían las aceras de los Campos Elíseos.

Quizás no me creas, pero sigo recordándola a todas horas y maldiciendo mi timidez. Quizás no me creas, pero fue el momento mas hermoso e intenso de aquella semana en París.


Sevilla, Noviembre de 2010

Me gustas

Me gusta tu pecho, tu espalda, tu sexo.
Me gustan tus ojos, tu piel, tu cabello.
Me gustas cuando ries,
cuando bromeas,
cuando te pones seria.
Me gusta tu voz, suave y serena.
Me gusta tu pasión por la pintura
y tu afán de aventuras.
Me gustas entera,
por dentro y por fuera.


Sevilla, Noviembre de 2010

Como el mar

Eres como el mar, que va y viene una y otra vez,
como el olor de la tierra húmeda después de la lluvia,
como el azul del cielo de una tarde de verano,
como el fuego de las hogueras de San Juan.
 

Llevas contigo el frescor de una mañana sin nubes,
el misterio de unas palabras robadas por la brisa
y todos los secretos encerrados en una botella
arrojada a las cálidas aguas del Mediterráneo.


Sevilla, Noviembre de 2010

Buenos dias

Para ti, que llegaste de noche, bajo la lluvia y te fuiste con las últimas luces de un dorado atardecer de otoño.

Buenos días,
ojos de miel y mirada felina.

Buenos días,
piel tersa y suave.

Adiós,
amor intenso y fugaz.


Sevilla, Noviembre de 2010