La oficina

Tus gemidos se confunden con los míos mientras el resto de la oficina sigue trabajando como si nada estuviese pasando... Un momento después, me separo de ti, te recompones el vestido y te sientas a tu mesa,  mientras yo me despido con un leve beso en tus labios y te dejo allí, entre instancias y papeles varios.


Sevilla, Junio de 2011