Dich Lieben

Recién llego de la calle y recibo tus correos. Me mandas una canción, una receta de cocina, me cuentas en cinco líneas lo que haces. Me hablas de tus cosas, de tus hijos, de tus problemas de trabajo. Y siempre, al final, una sonrisa y un beso. Me he acostumbrado tanto a tus cartas, a leerte, que me parece haberlo hecho desde siempre. Luego, navego por tu blog y repaso tus historias, que me hacen pensar y sonreir. Y cada tarde en mi sofá, mientras te leo, me siento afortunado por quererte.

Sevilla, Diciembre de 2008