Lo que yo necesito

Charlar, sentarnos y pasar un rato largo hablando de cualquier cosa, de libros, de teatro, de poesía o de la Crítica de la Razón Práctica, si se tercia. Dar un paseo por el río, ver una película en versión original, ir a comer a la sierra y por la tarde ir a una lectura poética en la Taberna del Ánima. Cenar en un japonés y algún día, probar la comida Thai. Ver otra vez La Alhambra, correr bajo la lluvia, reírnos hasta de nuestras sombras y bailar un vals junto al puente romano de Córdoba. Todo eso y tantas otras cosas hacerlas, pero siempre, contigo a mi lado.


Sevilla, Octubre de 2015


Si me besas así

Bésame

Que si me besas así
no podré negarte
nada.

Tan segura me tienes, cabrón...
Sabes de sobra que
si me besas así
podrás pedirme lo que quieras.

pero

ten cuidado, que si me besas así
no te perdonaré el dia
que dejes de hacerlo.

Te dije una vez
que si me besabas así
podrías explorar
todos los rincones
de mi cuerpo,

más

no lamentes luego
que no te quede nada
por descubrir.

Y te advierto:
si me besas así
y luego te vas
dejándome como
gata en celo

no 

habrá alcohol
suficiente
en ningún bar
para curar tus heridas.

Y recuerda que
si me besas asi
tendrás que
ser precavido

porque

no te podrás
alejar más de dos calles,
Querido, si me besas así.

Y es que
si me besas así,
hijo de puta,
si me besas así

me muero.

Sevilla, Julio de 2015



Y por fin, no tener que decir nada

Quiero escucharte 
y para variar, 
no tener que decir nada. 

Disfrutar de tus palabras, 
sumergirme en ellas,
llenarme de ellas, 
literalmente empaparme de tu voz 
y de tus ojos, 
hasta perder la respiración. 

Desfallecer entre tus brazos y 
revivir entre tus piernas. 
Morir con cada embate y 
salir vivo de la batalla 
solo para entrar de nuevo en ti. 

No quiero ganar esta guerra. 
Quiero ser tu gozoso prisionero y 
perder todas las contiendas 
contigo. 

Me cansé de luchar 
por ser el más inteligente, 
el más mordaz, 
el más sarcástico, 
el más ocurrente. 

Quiero perderlo todo y 
nacer de nuevo, 
desnudo y libre, 
como una hoja en blanco 
donde escribir 
capítulos completos 
de mi vida a tu lado. 

Romper, romper y
triturar la cadenas del pasado, 
destrozar las bolas de cristal 
que predicen un futuro 
que nunca va a estar escrito.

Y vivir contigo 
sólo este 
día 
que 
no 
quiero 
que 
termine 
n
u
n
c
a
.


Sevilla, Julio de 2015

Amor trivial

Si esto fuera para alguien, solo podría ser para Lula.


Hace un año

Aquella foto
tendida desnuda en mi cama
sobre el edredón rojo
que luego pintaste y
nunca lograste vender y que
al fin encontró lugar
en la pared del salón de mi casa.


Hace un mes

Ese rincón
donde me encuentro contigo
cuando nadie nos mira y
nos reímos y nos preguntamos
cómo es que los demás
ni se abrazan, ni se tocan,
ni se besan
tanto como nosotros.


Hace una semana

El sofá
de tu casa, gastado de niños y perros
que nos espera una de cada tres noches
(y fines de semana alternos)
para envolvernos y recordarnos que
nos da igual que llegue el invierno.


Anoche

La cena
En el restaurante vietnamés,
los besos en la esquina
oscura de mi calle
y luego,
cuando le pusimos
dos rombos
a la mesa de la cocina.


Sevilla, Julio de 2015

Poeta de rima desarrimada

Para Lula, que me descubrió otra forma de hacer poesía.


Yo soy poeta adicto
al amor desconsolado, 
que pena todos los días de fiesta 
dibujando líneas imaginarias 
en las espaldas  de fantasmas femeninos 
que ya ni están ni se les espera. 

Yo soy poeta de rima desarrimada
y música de Jazz en el salón 
donde agonizo todas las noches 
- hunged, drawn and quarted -
cuando la soledad me rodea y
las balas de los recuerdos 
acribillan mi pecho desguarnecido.

Yo soy el poeta insensato
que canta al amor infrecuente,
impaciente, imprudente, indecente 
y que se vuelve loco de pena y de rabia 
cuando cansado de mis desplantes, 
el amor se marcha.

Yo soy poeta de vida y de muerte, 
de tierra y de aire y de mar y de cielo.
Yo soy poeta de paz  y de guerras,
de extraordinarios besos,
de feroces ausencias.

Yo soy poeta de musa extraña,
salvaje, animal y leve huella.
Canto a lo liviano y a lo procaz,
y al dolor cuando sin pausa atraviesa.

Yo soy poeta de sexos desnudos,
de pechos turgentes y  bocas abiertas,
de labios mayores, menores y medianos,
de culos grandes donde todo cabe,
de tu culo, de ese culo, de todos los culos.

Yo soy poeta a tiempo completo. 
Si me buscas, me alquilo
por tres 
o cuatro besos.


Sevilla, Junio de 2015


Anoche no estaba poético


Anoche no estuve poeta y terminé arrojándolo todo a la papelera, que si lo piensas bien, no deja de ser poético. Por más que quise, no pude pasar del verso donde contaba las diez veces que  te miré las piernas vestidas de seda fina antes de enamorarme de ti.

Luego habría contado de tus nueve besos, mis ocho miradas, tus siete desdenes antes de aceptarme,  mis risas, que fueron más de cinco y las cuatro veces que casi te enfadas conmigo. Habría contado de  las veces que te imaginé desnuda, que fueron más de dos y más de tres y de la única vez que te seguí por toda Sevilla la noche que te pedí que te casaras conmigo. 

Pero ya ves, anoche no estaba poeta y terminé por no contar nada y tirarlo todo a la papelera, ese sitio donde escondo los versos que jamás te voy a escribir.


Sevilla,  Junio de 2015

El viaje de Raquel Herranz

En la segunda planta, justo enfrente de la vecina de pelo canoso que nunca se escuchaba pero todos sabían que espiaba parapetada detrás de la puerta, vivió durante unos meses Raquel Herranz, una hermosa mujer que rozaba la treintena, de pelo largo y oscuro, mirada curiosa y profunda y sensuales labios siempre rojos de carmín.

Hacía poco tiempo que Raquel había conocido a Esteban, un desaliñado y poco hablador escritor que malvivía dando clases de francés a colegialas más interesadas en el último modelito de París que en la conjugación de los verbos irregulares.

Raquel se enamoró perdidamente de Esteban, que en su minúsculo y desordenado estudio, rebosante de libros y papeles, le narraba pequeños relatos donde ella siempre era de una u otra forma la protagonista. Esteban despertaba en las mujeres sentimientos diversos. A las de mediana edad, les inspiraba una ternura maternal, quizás por la aparente fragilidad que transmitía en todos sus gestos y miradas. Las jóvenes, por el contrario, se enamoraban de sus inquietantes ojos azules, de sus historias contadas a media voz en cualquier rincón oscuro de los viejos cafés que poblaban el centro de la ciudad y de sus manos de dedos largos y finos de escritor o pianista.

Esteban, que lo sabía, no dudaba en sacar partido de aquello. Hacía meses que Doña Marta, su casera, recibía a cambio del alquiler que nunca cobraba, pequeñas historias escritas en papel de buen gramaje con aquellas delicadas manos de artista y vividor. Doña Marta siempre quedaba fascinada por aquellos relatos donde la protagonista era siempre -cómo no- una mujer madura que descubría el amor y la pasión en aventuras que sucedían en los lugares mas exóticos y remotos que se pudiera imaginar. Doña Marta colocaba cada uno de sus relatos mensuales en pequeños marcos que iban llenado las paredes de su casa y muchas tardes de invierno, cuando la soledad se hacía insoportable, la casera recorría los pasillos parándose a releer cada una de aquellas historias que la llevaban a mundos donde nunca pensó que podría viajar.

Raquel estaba al tanto del éxito de Esteban con las demás mujeres y aunque no lo llevaba del todo bien, la amabilidad, el encanto, la pasión y las promesas de amor eterno que Esteban le hacía continuamente, le permitían no fijarse demasiado en algunos detalles que habrían hecho sospechar a cualquier otra menos enamorada del escritor que ella. Incluso sus amigas murmuraban a sus espaldas que era demasiado confiada, demasiado inocente, demasiado tonta ante las más que probables infidelidades de su muy querido novio. Raquel siempre tenía una disculpa, una negativa, un amoroso desdén ante cualquier amiga que tratara de advertirla de lo que era algo más que intuido por todas ellas.

Por eso, cuando Esteban desapareció sin dejar rastro, todas se apiadaron de la inocencia de Raquel, seguras de que el escritor había encontrado refugio en otro regazo más cálido, más joven o tal vez más hermoso que el de su desconcertada novia. Y más aún, ninguna de sus amigas se sorprendió del viaje que Raquel emprendió poco después para, según ella misma contó, poner paz en su espíritu, acompañada de ocho pesadas maletas que hacían resoplar por el esfuerzo a los mozos de la Estación de Francia, de donde partió sin destino conocido.


Sevilla, Mayo de 2015

Tal como vos, es Nesto

Para Lula.


Desmótico tal espinén compuesto,
Parácromo desextremado,
anárcuta y despértica sustancia,
tal como vos, es Nesto.

Upérrimo y desmenado albur,
ante mi desguarnecido.
¿No es veloz tu desmerticio?
Tal como vos, es Nesto.

Cocíndrido de huera faz,
mimético hasta la locura,
cáspulo sin desmitenia,
tal como vos, es Nesto.

Anándridos sin desayuno,
paupérrimos por tal o cual.
¿Cabe todo atrás la espuria?
Tal como vos, es Nesto.

Y  si el cuejo no descueja
y si el menio abunda en tres,
¿Nos es más nierva aquella tieja?
Tal como vos, Ernesto.


Sevilla, Mayo de 2015

Valiente y guapa

Para mi, porque me gustaría que alguna mujer, alguna vez, me escribiese una carta cómo esta.

Cuando me vi reflejada en el vidrio de la puerta del balcón, despeinada, desnuda, feliz, erguida, derecha, valiente y tan guapa, fue como si acabara de conocerme. Sintiéndote clavado en mí, me miraba y me parecía imposible el daño que, durante tanto tiempo, me había estado haciendo a mí misma. En ese momento supe que siempre estaría en deuda contigo.

Tu lengua, tu dedo, tu nariz, tus besos, tus manos me dijeron sin hablar, cosas de mí que yo no sabía.

Por ahora no sé cómo dejar de pensar en ello, ni de tener orgasmos bestiales cada vez que me relajo y vuelvo a vivir aquello.

Dicen que el tiempo lo cura todo. Ya veremos, amor, ya veremos.


Sevilla, Mayo de 2015

Escribir poesia es más fácil

Para Lula.


Alguna vez he pensado, mientras me desesperaba en mí escritorio sin lograr componer un relato, que escribir poesía es más fácil. No siempre se necesita argumento, ni principio ni final. Tal vez, sólo escoger una palabra bonita y sonora y repetirla de vez en cuando. Y si se añade algún término de poco uso, mejor. Los versos quedarán bien ante el lector culto y sorprenderán al resto.

Escribir poesía, para mi, tan solo tiene un problema. Necesito estar enamorado, enfadado, despechado, herido o todo junto a la vez. Entonces me siento delante de mi página en blanco y las palabras se hilan solas, a veces de manera casi mágica. Tanto que luego, cuando las releo, siento que es imposible que aquello lo haya escrito yo.

Durante estos últimos meses mis sentimientos han estado muy amortiguados. Ni amor, ni odio, ni pasión, ni deseo ni tristeza. Sólo a veces un pequeño dolor, un sobresalto que duraba menos de lo que tardaba en llegar a mi escritorio intentando hilvanar algo de aquellas sensaciones difusas y fugaces.

Pero de pronto has aparecido, sin esperarte. Sin saber cómo, estás empezando a formar parte de mis noches, con largas conversaciones sobre poesía y música y libros y cine y nosotros. ¿Nosotros? Quizás aún no se pueda hablar de un nosotros, podría ser que un par de noches de silencio acabasen de repente con un nosotros que está recién nacido y que hay que cuidar con esmero para que no se desvanezca al primer sobresalto. 

Tu aún no sabes casi nada de mi, yo no sé casi nada de ti. Solo conocemos lo que cada uno ha querido enseñar al otro, lo mejor, nuestro mejor perfil, nuestras ideas brillantes, las plumas del pavo real. Ahora solo enseñamos lo bonito y lo feo, si lo contamos, es para que el otro no piense que no somos humanos. 

No obstante, yo sé y tu también sabes que hay sentimientos, deseos, pasiones que no se pueden pretender si no son ciertos. Tu amor por el jazz y la poesía, tu pasión por tu hija, mi amor por el cine y la literatura, mis queridísimos hijos, tu mirada, la mía, mi nariz grande y tu sonrisa bonita, nuestras conversaciones hasta la madrugada compartiendo risas y sueño, tu compromiso personal y político, nuestras esperanzas compartidas porque este sea el año en que las cosas comiencen a cambiar y nuestra ilusión por participar activamente en ello. 

Hay mil razones para que te quedes y para que yo me quede. hay mil razones para que el aburrimiento pase de largo ante nosotros y no hay razones, porque el amor no sabe de razones, para que ese "amor fou" del que hemos hablado a veces no nazca de repente entre nosotros.

No se donde nos llevará esto que estamos viviendo ahora. Pero si sé que cuando nos imagino de la mano, paseando y riendo por una playa de Levante mientras cae la noche y la espuma del mar nos sigue las pisadas, no me parece en absoluto una locura adolescente ni un sueño irrealizable.

El tiempo dirá, amor. El tiempo nos dirá.


Nota del autor: A veces, cuando se escribe un relato, todo comienza con una frase que de repente, sin saber cómo, nace en nuestro interior. Más de una vez, los mios han comenzado de esta manera. Y otras muchas, esa frase en apariencia genial, se ha quedado para siempre en el cesto de los papeles, huérfana de una historia que no he sabido continuar. Escribir poesía no es nada fácil, pero como título de un relato e hilo conductor del mismo, me pareció una excelente idea cuando de pronto la frase se me pasó por la imaginación. 

Hilar cuatro palabras y colocarlas con forma de verso, sin rima, sin gracia y sin música, eso está al alcance de cualquiera. Por el contrario, crear belleza, llegar a lo más escondido, a lo más profundo, a loo más íntimo del otro, eso es algo que solo está reservado a los grandes poetas.


Sevilla, Mayo de 2015