Para Lola, claro.
Botas, vaqueros y cazadora. Lola se acerca al café entre la lluvia y el viento que le revuelve el peinado.
A Lola le gusta el chocolate y jamás va al cine sola. También le gusta escribir y no hace tanto, estuvo casada.
Lola sonríe y se emociona y sonríe otra vez. Y recuerda cómo le ha cambiado la vida en los últimos meses.
Lola es muy guapa. Tiene los ojos bonitos y mientras habla, a veces, enseña la cinta de su sujetador rosa.
A Lola la conocí ayer y ya solo quiero escribir para ella.
Sevilla, Noviembre de 2006
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