Ulises y la sirena

Para Noemí, que escribió el final de esta historia.


-Apagaré el móvil, no me vayan a dar tentaciones.
-Ulises, las sirenas no podremos llamarte si tienes el móvil desconectado.
-Lo se, pero soy un Ulises moderno y ya no tengo barco ni palo mayor dónde atarme para no sucumbir a vuestros cantos. Y solo así podré seguir navegando por los bares de la Alameda, buscando a mi Circe.
-¿Y Penélope?
-No me hables de ella. Está muy ocupada con su telar. Cuando partí ni se levantó a despedirme. Tengo que confesarte que me fuí a la Guerra de Troya porque ya no la soportaba. Circe es mucho más interesante. Y sobre todo, aún no me he acostado con ella. Eso la hace todavía más interesante.
-Pobre Penélope...
-No la compadezcas. Ella es feliz con su telar, el pequeño Telémaco y su Carrefour cerca de Palacio. Yo necesitaba aventuras y en Ítaca ya no podía encontrarlas.
-Ulises, hazme un favor. Cuando encuentres a Circe, cuando vivas con ella, preséntame a tu cuñado.


Sevilla, Junio de 2013

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