Café con churros

Para Nuria Cubero


Terminas tu carta diciendo que nos tomaremos un café con churros "cuando haga frío". Y me pregunto si no hace ya bastante frío. Me pregunto cuanto frío tiene que hacer todavía para que te encuentres conmigo y pueda mirar tus ojos de gata de nuevo. Y me descubro mirando las isobaras de los mapas del tiempo, midiendo temperaturas, siguiendo borrascas y anticiclones, mirando sin ver los noticiarios de la primera, la segunda, la tercera, la cuarta y la enésima, si existiera, esperando que lleguen las noticias del tiempo. Ya ves, yo que cambiaba de cadena cuando empezaba el parte, cómo decía mi tía abuela Concha, ahora lo espero cómo si fuera un nuevo capítulo de la última serie de moda. Y por más que voy de un canal a otro, por más telediarios que veo, no hace bastante frío. Y me sorprendo pidiendo a ese Dios en quien presumo no creer, que haga frío, más frío, muchísimo frío. Y le prometo diez misas, cuarenta padrenuestros o cien avemarías. ¡Pero, por Dios! Que nieve, que truene, que llueva, que venga la ventisca y el hielo y que sople el viento del Norte, pero que llegue por fin el frío que me conceda perderme, por una última vez, en el fondo de tus ojos negros.


Sevilla, Noviembre de 2013

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