Mañanas de invierno

Para N., que dejó de esperarme hace tiempo.

Echo de menos aquellas mañanas del pasado invierno cuando me escapaba del trabajo para ir a verte a tu casa. Los diez minutos conduciendo se me hacían eternos y a veces zigzagueaba entre el tráfico de media mañana esperando ganar algunos segundos al instante en que nos encontraríamos. Subía los escalones hasta tu piso de dos en dos, de tres en tres y cuando llamaba a tu puerta todo mi cuerpo temblaba de deseo. Al abrir, siempre asomabas sólo medio cuerpo, cómo si no quisieras que los vecinos supieran que eras tu quien me esperaba. 

Entraba a tu casa y sin quitarme la chaqueta ni soltar la bolsa que llevo siempre colgada del hombro, te besaba cómo si fuese la última vez que nos íbamos a ver. Acariciaba tus pechos y sin apenas pausa comenzaba a desabrochar los botones de tu pantalón. Siempre llevabas vaqueros con botones. Y a mi me excitaba enormemente sentir cómo se soltaban uno tras otro hasta dejar tu sexo libre entre mis manos. 

Nunca esperaba. Mi sexo estaba tan duro que casi dolía.  Enseguida teníamos los pantalones y la ropa interior a media pierna y por fin, cuando nuestros sexos se tocaban, siempre - siempre -  suspirábamos de placer. 

Siempre estabas tan húmeda, tanto que estaba seguro de que estabas mojada desde antes que llegara. Tanto, que me excitabas hasta sentir que casi no podía respirar.

Me encantaba tu casa, con la cocina tan pequeña justo al lado de la entrada. Y me excitaba muchísimo darte la vuelta y ponerte de espaldas a mi, y penetrarte desde atrás mientras te apoyabas en la barra que separaba la cocina del salón.

Siempre era así, la primera vez. Penetrándote duro, agarrándote los pechos y escuchando tus gemidos y mis jadeos mezclados con los sonidos que llegaban desde la calle.

¡Dios! Echo tanto de menos aquellas mañanas del pasado invierno cuando me escapaba del trabajo para ir a verte a tu casa...


Sevilla, Septiembre de 2012


3 comentarios:

Susurros de Tinta dijo...

Brutal sensualidad la de tu relato, complicado escribir sobre sexo y no rozar la vulgaridad, un amigo mio decía que el erotismo solo lo conseguíamos las mujeres, tú sin duda lo has conseguido, deberías darle más a las teclas, es una pena que escribas tan poquito, miles de besosssssssssssss
PD, por cierto, si quitas de los comentarios lo de la verificación de las letras, sería más cómodo comentarte, lei el anterior y por darme error el primer intento de verificación y com siempre voy con prisas ni lo dejé...

José Félix dijo...

Gracias por tus palabras :). Puse la verificación hace tiempo, porque me entraban comentarios de publicidad. La quito ahora mismo.

Besos

Susurros de Tinta dijo...

No se puede evitar que te entren, pero si que se te publiquen, si vas a diseño y luego a comentarios, los que sean de publicidad los marcas como spam, entonces se activa la revisión y todo lo que blogger considere spam te lo deja sin publicar, luego, solo tienes que revisar comentarios de vez en cuando y eliminar los que entren, pero asi no "fatidias" a los amigos que pasemos a comentarte. Por otro lado ten en cuenta que internet es como la vida misma, si no visitas y cuidas a los amigos, estos no te devolverán las visitas, lo digo por la queja que leí por ahí de que tu relato no había tenido el éxito que esperabas, o puede qeu el falso puritanismo haga que te lean, pero que no comenten, ;P, espero haberte servido de ayuda, miles de besosssssssssss