La mercancía tenía que salir urgentemente para China. Un avión accidentado en Shanghai necesitaba el repuesto y la compañía aérea no podía aguantar más. Doscientos pasajeros se deseperaban en la terminal, y Anselmo, que se había convertido en su portavoz, exigía a gritos una solución. ¡Quería llegar cuanto antes a casa para conocer a su nieto!.
Mario y Laura salían del hospital con su bebé, cuando los arrolló un camión de transporte urgente. Doscientos pasajeros tendrían que pasar otra noche en el aeropuerto. Y Anselmo ya no quería volver a casa.
Sevilla, Diciembre de 2004
miércoles, diciembre 29, 2004
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Para Mónica No te engañes, no escupas fuego hablando de nosotros y déjame decirte de una puta vez todo lo que podíamos haber sido y no s...
-
Ella le dijo una vez que le gustaban, sobe todo, los hombres sencillos. Y el, pobre enamorado, no sabía si podría serlo. Por más que lo inte...
-
Una lágrima escondida y unos besos. Una pasión desesperada y unas cartas. Un amor desconsolado y un misterio. Una foto desvaída y un recuerd...
No hay comentarios:
Publicar un comentario