viernes, noviembre 17, 2006

En un bar del centro

Escribo en un bar, al lado de un hindú que habla en inglés y no entiende nada.

A mi izquierda, una pareja que se divorciará dentro de poco, aun no lo sabe. Más allá, unas chicas se ríen, pero una echa de menos un novio que la rescate del grupo de amigas.

En la barra, la camarera se esconde detras de una columna de color rosa mientras piensa que de nuevo no llegará a fin de mes. Y en la mesa junto a la puerta, una rubia teñida está enamorada del mejor amigo de su marido.

Las dos chicas del fondo se besan sin saber que nunca mas volverán a verse.

Y yo en medio de todo, sigo escribiendo mientras el bar, poco a poco, se queda vacío.

Sevilla, Noviembre de 2006

Ocho años después

Para Eugenia.

Estuve en el Pilar, en el bar donde comimos aquellos callos con un sabor tan raro a vinagre ¿te acuerdas?. Pasé por la puerta de nuestro hotel, donde tanto nos quisimos y busqué durante un buen rato el sitio donde cenamos, pero no lo encontré. Quizás pasé por delante y no lo reconocí, o quizás cerró hace años.

Te llamé para contártelo pero me respondió el contestador de tu móvil. Y me emocioné recordando aquel tiempo en que aun me sentía capaz de cambiar mi vida.

Solo en la calle, se me saltaron las lágrimas. Aquí rocé la felicidad con la punta de los dedos pero me faltó, como siempre, valor para no dejarla escapar.

Ha sido mágico volver a Zaragoza. Me hubiera encantado verte, darte un abrazo y apretarte fuerte y llorar en tu hombro recordando un tiempo que hace mucho que se ha borrado.

Pero ahora que ya soy libre no quieres verme. Y me lo he ganado a pulso y lo lamento y probablemente ya no tenga remedio.

Se me escapa un "te quiero" bajito entre los labios y me siento más solo que en otros viajes, porque Zaragoza eres tú, y si ti, nada es igual.

Sevilla, Noviembre de 2006

martes, noviembre 29, 2005

Patagonia otra vez

Para Puri, aventurera incansable y descubridora de mundos.

Un frío intenso. Un aire helado que corta la respiración. Un cielo de un azul asombroso.

Sin aliento, sudorosos, radiantes, coronamos la cumbre. Y cogidos de la mano vemos amanecer, mi amor, en Patagonia otra vez.

Sevilla, Noviembre de 2005

miércoles, noviembre 16, 2005

Al sur de Tortuga

Al sur de Isla Tortuga hay un lugar donde los barcos atracan llenos de aventureros en busca de tesoros y mujeres hermosas. Un lugar donde la vida vale muy poco y el arrojo se da por supuesto. En cada esquina acecha el peligro y en cada taberna curtidos bandidos se juegan fortunas ante una botella de grog.

Piratas, corsarios, princesas sin reino, bellezas marchitas y putas sin dueño llenan las calles del puerto y se alquilan al mejor postor. Al caer la noche, el aire cálido trae sonidos de espadas que chocan, gritos, disparos, peleas y alguna que otra palabra de amor.

Al amanecer, feroces capitanes zarpan a bordo de intrépidos navíos a enfrentar tormentas, arrecifes, calmas chichas y los barcos del Rey. Terribles tripulaciones se ríen de la muerte con cada golpe de mar y afilan sus dagas soñando riquezas que quizás nunca puedan gastar.

Al sur de Isla Tortuga la vida puede ser corta, pero créeme, muchacho, si te digo que sólo pienso en volver.

Sevilla, Noviembre de 2005

martes, noviembre 15, 2005

Una cuestión de tiempo

Al principio creyó que el dolor iba a partirlo en dos. Unos meses más tarde, ya casi no lo notaba. Cuando le pregunté, un año después, juró que el cuchillo siempre había estado allí, clavado en su costado.

Sevilla, Noviembre de 2005

lunes, noviembre 14, 2005

sábado, noviembre 12, 2005

Carolina y los delfines

Para Carolina, por supuesto.
Y para Mía, por obligarme a volver.


Son dos delfines que saltan,
a su lado están dos lunas.
Dos delfines que se ríen
y brillan de blanca espuma.

Mientras los delfines juegan,
Carolina cuenta historias.
Algunas que son verdad,
otras, sólo memoria.

Al fondo hay un arco iris,
entre medio, las dos lunas.
Y tu corazón alegre,
que es más grande que ninguna.

Cuando los delfines ríen,
tus manos, tus manos firmes,
me llevan por un camino
que no quiero que termine.

Carolina mira el mar,
las manos llenas de espuma.
Sus dos delfines vigilan
que no se vaya la Luna.

Sevilla, Noviembre de 2005