martes, noviembre 29, 2005

Patagonia otra vez

Para Puri, aventurera incansable y descubridora de mundos.

Un frío intenso. Un aire helado que corta la respiración. Un cielo de un azul asombroso.

Sin aliento, sudorosos, radiantes, coronamos la cumbre. Y cogidos de la mano vemos amanecer, mi amor, en Patagonia otra vez.

Sevilla, Noviembre de 2005

miércoles, noviembre 16, 2005

Al sur de Tortuga

Al sur de Isla Tortuga hay un lugar donde los barcos atracan llenos de aventureros en busca de tesoros y mujeres hermosas. Un lugar donde la vida vale muy poco y el arrojo se da por supuesto. En cada esquina acecha el peligro y en cada taberna curtidos bandidos se juegan fortunas ante una botella de grog.

Piratas, corsarios, princesas sin reino, bellezas marchitas y putas sin dueño llenan las calles del puerto y se alquilan al mejor postor. Al caer la noche, el aire cálido trae sonidos de espadas que chocan, gritos, disparos, peleas y alguna que otra palabra de amor.

Al amanecer, feroces capitanes zarpan a bordo de intrépidos navíos a enfrentar tormentas, arrecifes, calmas chichas y los barcos del Rey. Terribles tripulaciones se ríen de la muerte con cada golpe de mar y afilan sus dagas soñando riquezas que quizás nunca puedan gastar.

Al sur de Isla Tortuga la vida puede ser corta, pero créeme, muchacho, si te digo que sólo pienso en volver.

Sevilla, Noviembre de 2005

martes, noviembre 15, 2005

No sólo el sexo...

Me acabo de despertar. Todo está oscuro. Hace frío y el reloj de la mesilla marca las seis de la mañana. Es hora de levantarse para ir al trabajo. Un instante más tarde recuerdo que es Sábado. Sonrío, y sin abrir los ojos, me arropo con las sábanas y sigo durmiendo. ¿Conoces un placer mayor?

Sevilla, Noviembre de 2005

Una cuestión de tiempo

Al principio creyó que el dolor iba a partirlo en dos. Unos meses más tarde, ya casi no lo notaba. Cuando le pregunté, un año después, juró que el cuchillo siempre había estado allí, clavado en su costado.

Sevilla, Noviembre de 2005

lunes, noviembre 14, 2005

sábado, noviembre 12, 2005

Carolina y sus delfines

Para Carolina, por supuesto.
Y para Mía, por obligarme a volver.


Son dos delfines que saltan,
a su lado estan dos lunas.
Dos delfines que se ríen
y brillan de blanca espuma.

Mientras los delfines juegan,
Carolina cuenta historias.
Algunas que son verdad,
otras, sólo memoria.

Al fondo hay un arco iris,
entre medio, las dos lunas.
Y tu corazón alegre,
que es más grande que ninguna.

Cuando los delfines ríen,
tus manos, tus manos firmes,
me llevan por un camino
que no quiero que termine.

Carolina mira el mar,
las manos llenas de espuma.
Sus dos delfines vigilan
que no se vaya la Luna.

Sevilla, Noviembre de 2005

martes, agosto 02, 2005

Nota para unas flores

Hola, Blanca:

...O Blanquita, aunque a mí siempre me ha gustado mucho más Blanca. Es como más rotundo.

El otro día me preguntabas cómo te tenía puesta en el Messenger. Ya lo sabes: Tirante. Tenía que mantenerte en mi lista y que no apareciera tu nombre, por los motivos que ya sabes y que ahora no vienen al caso.

Siempre me gustó ese libro, Tirant lo Blanc. No realmente el libro, que apenas lo he hojeado, sino el título. A veces, el catalán, o en este caso el valenciano, suena mejor que el castellano. Y del caballero Tirante el Blanco –apodado así por el color de su armadura y por llevar un escudo sin insignia, ya que salió a sus andanzas de caballero para ganarla en justa lid- se me ocurrió ponerte Tirante. De hecho, en el Messenger creo que no te reconocería con otro nombre que no fuera ese, hace ya tanto que te tengo así en mi lista.

Te envío estas rosas por varios motivos. El principal, porque hace mucho tiempo que tenía ganas de hacerlo y ahora sé que no te van a molestar cuando las recibas. Muchas veces he deseado mandártelas, pero temía que no fueran bien recibidas. La otra razón es que no sé cuándo te mudas a tu nueva casa, y temo que si espero a tu cumpleaños, no las recibas personalmente.

Espero que te gusten. Lo creas o no, te las envío con todo el cariño, con todo el amor que te tengo. Se que el tiempo no pasa en balde, pero cada vez que nos encontramos por la red, siento esas mariposas en el estómago de que tanto habla la gente.

Algo especial debes tener para que después de tanto tiempo, me parezca que fue ayer mismo la ultima vez que nos vimos. Ya ves, no soy capaz de ocultar ni de disimular lo que siento por ti, y bueno... Simplemente, no puedo luchar contra eso.

Con estas flores van muchos besos, muchos abrazos y muchos “te quiero”. Van un montón de sonrisas y de miradas cómplices. Y sobre todo, va lo más bonito que he sentido nunca por nadie. De ti, solo espero que te gusten y que aunque no sientas lo mismo por mí, sientas al menos el cariño con que te las envío, que es mucho.

Un beso muy fuerte.

Sevilla, Agosto de 2005