miércoles, julio 13, 2011

La oficina

Tus gemidos se confunden con los míos mientras, a nuestro alrededor, el resto de la oficina sigue trabajando como si nada. Un momento después, me separo de ti, te recompones el vestido y te sientas a tu mesa,  mientras yo me despido con un leve beso en tus labios y te dejo allí, entre instancias y papeles varios.


Sevilla, Junio de 2011

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