viernes, mayo 19, 2017

(Breve) manual de montañero

-Piensas demasiado -dijo Montag, incómodo-.
-Casi nunca veo la televisión mural, ni voy a las carreras o a los parques de
atracciones. Así, pues, dispongo de muchísimo tiempo para dedicarlo a mis
absurdos pensamientos.

Ray Bradbury
Farenheit 451


Las únicas montañas que quiero escalar
se encuentran bajo tu blusa de seda hindú,

Los únicos lugares que quiero explorar
se ocultan bajo tus vaqueros desteñidos.

Podría vivir sin nada más
entre tu vientre y tu ombligo,

Podría morir sin echar la vista atras
un instante después de entrar en ti.


Sevilla, Mayo de 2017

sábado, abril 29, 2017

Mónica, cúrcuma y canela


Para Mónica.
Cocinera de hechizos 
e historias de amor


Conocí a Mónica una tarde de finales de abril, en las cocinas de un recién abierto restaurante hindú, que se había convertido en muy poco tiempo en lugar de peregrinación de la progresía sevillana, siempre ávida de cualquier novedad en el rancio ambiente culinario de nuestra ciudad.

Mónica era alta, delgada, de amplia sonrisa, nariz recta casi grande y ojos bonitos siempre ocultos tras unas misteriosas gafas de sol cómo las que llevaban las grandes actrices italianas de finales de los años cincuenta. 

La madre de Mónica, Teresa, se había enamorado perdidamente de Federico, un oficial marino mercante que había conocido durante el crucero que sus padres le habían regalado por su mayoría de edad. La joven sevillana, de una conocida y adinerada familia de la alta sociedad local había caído irremediablemente enamorada de aquel apuesto y recio marino, vividor y aventurero, que le contaba sus viajes por el Lejano Oriente mientras le señalaba, en el cielo del atardecer, las estrellas con que se guían los navegantes para no perderse en la inmensidad de la noche oceánica.

Federico, para quien Teresa fue al principio una conquista más con la que puso en juego todas sus habilidades seductoras, terminó, mucho antes de que el crucero llegara de vuelta al puerto de Sevilla, locamente enamorado de la bella joven y dispuesto a hacerla su mujer sin importar el precio que tuviera que pagar por ello.

La historia de amor entre la rica heredera y el curtido marino cayó como una bomba en la familia de Teresa y en toda la alta sociedad sevillana, que se escandalizó tanto como correspondía a la mas pacata y tradicional burguesía de la, posiblemente, más pacata y tradicional de las capitales españolas.

De nada sirvieron amenazas, gritos, discusiones, separaciones temporales ni la efectiva pérdida de la herencia. Teresa y Federico se casaron una mañana de primavera en una pequeña capilla de la ciudad con apenas una decena de amigos como testigos de su historia de amor.

De los seis hijos que tuvo la pareja, Mónica fue la tercera de las chicas y desde que nació, don Federico solo tuvo ojos para ella. Quería a todos sus hijos, sin duda, pero Mónica fue siempre su pequeña y traviesa princesa.

De sus largos viajes por Oriente, que lo ausentaban casi medio año de su pequeño y atestado hogar en uno de los nuevos barrios de la ciudad, don Federico siempre volvía cargado de regalos. Juguetes de madera lacada de la lejana China, pañuelos de seda de Mysore, al sur de la India, perlas robadas al mar por los buceadores a pulmón de Borneo, cortaplumas decorados con marfil de los elefantes de las selvas de Indonesia y siempre, porque don Federico era un enamorado de la cocina de las tierras que baña el Índico, las más exóticas especias que se podían encontrar en los mercados de Goa y Macao.

Así, Mónica creció entre recipientes y especieros donde se guardaba la cayena con su característico sabor picante, los amargos cominos, el clavo aromático y el cilantro que aporta ese característico toque agridulce a las recetas. No faltaban el azafrán ni la albahaca, que combinan tan bien con las pastas y los arroces, ni por supuesto, la canela y el cardamomo, utilizados en la gastronomía india en postres y dulces.

Junto a estas especias más conocidas en Occidente, se encontraban misteriosos envases que contenían otras menos comunes y que Mónica conoció desde su más tierna infancia. La alhova, una semilla de color rojo, muy crujiente y con un ligero toque amargo, principal ingrediente en la mayoría de currys y utilizada también en pan y galletas. La cúrcuma, conocida como “la sal de oriente” por potenciar el sabor de todo tipo de platos. La asafétida o hing, de sabor muy picante y olor atrufado, perfecta para carnes y arroces y el jengibre, la raíz de formas casi humanas que se usa tanto fresca como seca y que aporta un sabor refrescante y un poco picante a carnes, salsas, currys y legumbres.

Durante sus cortas estancias en Sevilla, don Federico solía encerrarse con Mónica en la cocina y como si de un alquimista y su aprendiza se tratasen, iba mostrando a su amada hija todas las mágicas combinaciones de especias que podían convertir la más simple pieza de un ave de corral en un exquisito plato lleno de sabores, aromas y matices. 

Mónica era una alumna aplicada, inteligente e innovadora y muy pronto su desenvoltura y dominio de las artes culinarias superaron las habilidades de su padre y en las ausencias de este, se convirtió en la encargada de la cocina del hogar familiar.

La novel cocinera combinaba el cardamomo, el ajo, la pimienta y la canela para conseguir un extraordinario Garam Masala que podía transportar al cielo a quien lo probase. 

Su secreta mezcla de cominos, cilantro, ajo y alhova producía un maravilloso Tandoori Masala que era la delicia de todos los invitados a la casa familiar. 

Sus currys eran especialmente apreciados. El cordero marinado en un Vindaloo con base de jengibre, cardamomo, canela, pimienta y otras especias que formaban parte de sus ingredientes secretos llegó a traspasar las fronteras de la región y hubo algún gourmet de la capital madrileña que movió cielo y tierra para ser invitado a la mesa de Doña Teresa. 

Los picantes aromas de los Madrás de pollo y verduras donde convivían en perfecta armonía el pimentón, la cayena, la cúrcuma, el tomate, el jengibre y el hing producían exclamaciones de admiración en todo el que pasaba cerca de las ventanas de aquel hogar donde cada almuerzo era un auténtica fiesta oriental.

No es de extrañar que muy pronto Mónica tuviera a sus puertas a los dueños de los mejores restaurantes del país, dispuestos a ofrecerle lo que ella pidiera con tal de que dirigiera sus cocinas. Mónica, que no era ambiciosa y tampoco deseaba alejarse en exceso de su ciudad natal, finalmente decidió abrir su propio local que pronto se convirtió en uno de los lugares de moda de la capital sevillana.

Aquella tarde de abril, después de disfrutar de una maravillosa e indescriptible comida a base de las más diversas especialidades del norte y sur de la India quise conocer a la cocinera y dueña del "Masala" para rendirle mi más enorme admiración.

No se si fue la suerte o el destino, pero aquel día el restaurante no estaba demasiado lleno y cuando Mónica salió a saludarme pudimos hablar durante un largo rato. De las alabanzas a su cocina pasamos casi sin saber cómo a charlar de nuestra mútua pasión por el Lejano Oriente y muy pronto ella sabía casi todo de mis viajes por las Indias Orientales, siempre acompañado de mi desvencijado arcón cubano

Tanto nos quedó por contarnos que nos citamos para continuar nuestra charla el jueves siguiente alrededor de un excelente Chateau Indage de la región de Himachal, al norte de la India. A aquella primera cita siguieron una y otra y otra y hoy, cada noche al llegar a casa, disfruto en compañía de Mónica de sus mejores currys y masalas, aunque debo confesar, que a pesar del amor que nos profesamos, mi amada cocinera siempre se ha negado a contarme el secreto de sus recetas.


Sevilla, Abril de 2017

lunes, octubre 12, 2015

Lo que yo necesito

Charlar, sentarnos y pasar un rato largo hablando de cualquier cosa, de libros, de teatro, de poesía o de la Crítica de la Razón Práctica, si se tercia. Dar un paseo por el río, ver una película en versión original, ir a comer a la sierra y por la tarde ir a una lectura poética en la Taberna del Ánima. Cenar en un japonés y algún día, probar la comida Thai. Ver otra vez La Alhambra, correr bajo la lluvia, reírnos hasta de nuestras sombras y bailar un vals junto al puente romano de Córdoba. Todo eso y tantas otras cosas hacerlas, pero siempre, contigo a mi lado.


Sevilla, Octubre de 2015


lunes, julio 27, 2015

Si me besas así

Bésame

Que si me besas así
no podré negarte
nada.

Tan segura me tienes, cabrón...
Sabes de sobra que
si me besas así
podrás pedirme lo que quieras.

pero

ten cuidado, que si me besas así
no te perdonaré el dia
que dejes de hacerlo.

Te dije una vez
que si me besabas así
podrías explorar
todos los rincones
de mi cuerpo,

más

no lamentes luego
que no te quede nada
por descubrir.

Y te advierto:
si me besas así
y luego te vas
dejándome como
gata en celo

no 

habrá alcohol
suficiente
en ningún bar
para curar tus heridas.

Y recuerda que
si me besas asi
tendrás que
ser precavido

porque

no te podrás
alejar más de dos calles,
Querido, si me besas así.

Y es que
si me besas así,
hijo de puta,
si me besas así

me muero.

Sevilla, Julio de 2015



domingo, julio 26, 2015

Y por fin, no tener que decir nada

Quiero escucharte 
y para variar, 
no tener que decir nada. 

Disfrutar de tus palabras, 
sumergirme en ellas,
llenarme de ellas, 
literalmente empaparme de tu voz 
y de tus ojos, 
hasta perder la respiración. 

Desfallecer entre tus brazos y 
revivir entre tus piernas. 
Morir con cada embate y 
salir vivo de la batalla 
solo para entrar de nuevo en ti. 

No quiero ganar esta guerra. 
Quiero ser tu gozoso prisionero y 
perder todas las contiendas 
contigo. 

Me cansé de luchar 
por ser el más inteligente, 
el más mordaz, 
el más sarcástico, 
el más ocurrente. 

Quiero perderlo todo y 
nacer de nuevo, 
desnudo y libre, 
como una hoja en blanco 
donde escribir 
capítulos completos 
de mi vida a tu lado. 

Romper, romper y
triturar la cadenas del pasado, 
destrozar las bolas de cristal 
que predicen un futuro 
que nunca va a estar escrito.

Y vivir contigo 
sólo este 
día 
que 
no 
quiero 
que 
termine 
n
u
n
c
a
.


Sevilla, Julio de 2015

martes, julio 07, 2015

Amor trivial

Para Yolanda.

Hace un año

Tu foto, desnuda en mi cama
sobre el edredón rojo,
que luego fué un cuadro que
nunca lograste vender y que
al fin encontró lugar
en la pared del salón de mi casa.

Hace un mes

Ese rincón
donde me encuentro contigo
cuando nadie nos mira y
nos reímos y nos preguntamos
cómo es que los demás
ni se abrazan, ni se tocan,
ni se besan
tanto como nosotros.

Hace una semana

El sofá
de tu casa, gastado de niños y perros
que nos espera una de cada tres noches
(y fines de semana alternos)
para envolvernos y recordarnos que
nos da igual que llegue el invierno.

Anoche

La cena
En el restaurante vietnamés,
los besos en la esquina
oscura de mi calle
y luego,
cuando le pusimos
dos rombos
a la mesa de la cocina.


Sevilla, Julio de 2015

jueves, julio 02, 2015

Nuestro amor

Nuestro amor, que se fué y que nunca volverá, porque ya no somos los mismos, ni lo podemos ser.

Sevilla, Julio de 2005.