sábado, mayo 09, 2009

Amor mío (III)

Ya salgo, mi amor.
Y correré,
y entraré,
y me desnudaré.
Y evitaré así, de nuevo, que me digas que ya no me quieres.

Sevilla, Mayo de 2009.

Amor mío (II)

¿Ya llegas, mi amor?
Corre,
entra,
desnúdate.
Y lograrás, de nuevo, que calle que ya no te quiero.

Sevilla, Mayo de 2009

martes, mayo 05, 2009

Amor mío (I)

¿Ya vienes, mi amor?
No salgas,
espera.
Que cuando llegues tendré que decirte que ya no te quiero.

Sevilla, Mayo de 2009

miércoles, abril 15, 2009

Tu olor

Tu olor se quedó toda la noche en mi cama, y cuando me fui, al amanecer, se marchó conmigo.

Sevilla, abril de 2009

martes, marzo 31, 2009

Ángel negro

...Y con absoluta certeza sabré, cuando suceda, que mi alma pertenece al ángel negro.

Sevilla, marzo de 2009

lunes, enero 12, 2009

Crepúsculo en Hamburgo

¿Sabes quién era mi marido? Era el fenómeno más extraño del mundo: era un hombre. Su alma era varonil, era un hombre de ánimo reflexivo y consecuente, inquieto, atento y previsor."

Sándor Márai
La mujer justa


En la parte vieja del puerto de Hamburgo, muy cerca de la desembocadura del Elba, se alinean decenas de almacenes vacíos y semiderruidos. Allí, bajo el aire helado del invierno, paseo entre restos de chatarra herrumbrosa, kilómetros de cables usados e infinidad de maquinaria abandonada de ignota utilidad.

El sol ya se ha ocultado trás el horizonte y sus reflejos rojizos, jugando
con los esqueletos diseminados de barcos que nunca más volverán a ver el mar, se confunden con las sombras de la noche cercana, que me traicionan con tu recuerdo y la definitiva certeza de tu adiós.

Y comprendo en un instante, con absoluta claridad, que el más bello atardecer de esta hermosa ciudad jamás podrá compararse con el oscuro brillo de tus ojos en la penumbra de mi dormitorio.


Sevilla, Enero de 2009

viernes, diciembre 12, 2008

Dich Lieben

Recién llego de la calle y recibo tus correos. Me mandas una canción, una receta de cocina, me cuentas en cinco líneas lo que haces. Me hablas de tus cosas, de tus hijos, de tus problemas de trabajo. Y siempre, al final, una sonrisa y un beso. Me he acostumbrado tanto a tus cartas, a leerte, que me parece haberlo hecho desde siempre. Luego, navego por tu blog y repaso tus historias, que me hacen pensar y sonreir. Y cada tarde en mi sofá, mientras te leo, me siento afortunado por quererte.

Sevilla, Diciembre de 2008