domingo, diciembre 27, 2009

Amor

Amor, la mayor de todas las locuras. Amor cierto, amor lejano, amor solo, solo amor. Eres deseo y pasión. Eres misterio. Eres dolor y alegría. Amor, por ti se han conquistado tierras y descubierto mundos. Por ti se han escalado las más altas montañas, descencido los más profundos valles y cruzado los más anchos ríos. Por ti se muere y se mata, se sufre y se goza. Y no hay manera de retenerte. No se sabe como llegas ni cuando te vas, como el agua que se escapa entre los dedos. Amor, a quien todos persiguen y nunca están seguros de haber atrapado del todo. Amor, que mueves el mundo, no te vayas, no me dejes solo y perdido en esta terrible locura que es la vida cuando no estás.


Sevilla, Diciembre de 2009

sábado, diciembre 19, 2009

Pienso y miro y siento

Una lágrima escondida
y unos besos.
Una pasión desesperada
y unas cartas.
Un amor desconsolado
y un misterio.
Una foto desvaída
y un recuerdo.

Y un cuerpo desnudo
que deseo,
que deseo,
que no deseo.


Sevilla, Diciembre de 2009

jueves, diciembre 17, 2009

Ausencia, presencia

¿Donde te fuiste, amor?
Deseo, emoción, desvelos.
Cascada de luces y sombras.
Un destello en la penumbra
y luego nada.

Susurros, gemidos, suspiros.
Piel contra piel,
sudor y trémula espera.
Fuego y frio
y luego nada.

Palabras ausentes,
verdades, mentiras,
tu espalda desnuda,
tu cabello revuelto
y luego nada.

Vas y vienes,
estás y no estás,
te pierdes entre la gente,
te miro, me hablas
y luego nada.

Juegas con el viento y te ríes y luego nada.


Sevilla, Diciembre de 2009

domingo, noviembre 08, 2009

Larache

Amanece y recorro a tu lado el mercado.
Paseamos juntos, mirando con ojos nuevos
los arcos antiguos pintados de azul y blanco.

Y aun no se, entonces, cuando te escondes entre ellos,
que estos serán los días más felices de mi vida.

Sevilla, Noviembre de 2009

miércoles, agosto 26, 2009

Cosas que olvidé

Tengo tantas cosas que olvidé darte...

Tengo una sonrisa
que dejé al borde
de mis labios
la tarde que te conocí.

Tengo una mirada
que escondí avergonzado
la última vez
que vi tu preciosa desnudez.

Tengo unas flores
que nunca te envié
y que se marchitaron
al sol en mi ventana.

Tengo un par de libros
que nunca te enseñé
y que esperan
aburridos en mi estante.

Tengo aquella música
de que te hablé
y que se quedó
olvidada en mi memoria.

Tengo un te quiero
que se fue
tiritando al frío
del invierno.

Tengo veinte poemas
que nunca te escribí
y que agonizan
al filo de mi corazón.

Tantas cosas que olvidé y que ya no se si me queda tiempo para darte.

Sevilla, Agosto de 2009

domingo, agosto 23, 2009

Presiento, amor

Esta noche vendrás a mi, amor,
con tu cabello recogido en una larga trenza,
y presiento, amor,
que entonces me enamoraré de ti.

Nuestras miradas, amor,
se cruzarán y llevaré tu mano a mis labios,
y presiento, amor,
que entonces me enamoraré de ti.

Caminaremos en silencio, amor,
y mis dedos rozarán tímidamente tu vestido blanco,
y presiento, amor,
que entonces me enamoraré de ti.

Y te besaré, amor,
y mis manos acariciaran tus pechos,
y presiento, amor,
que entonces me enamoraré de ti.

La luna y el mar, amor,
serán testigos
de que esta noche me enamoraré de ti.


Sevilla, Agosto de 2009

miércoles, agosto 12, 2009

Mañana, amor

Una vez te dije o me dijiste, ya no lo recuerdo bien, que uno de los ingredientes que mantienen viva la llama del amor es no darlo nunca del todo por seguro.

Ahora que ya es tarde, mi vida, este poema -escrito en el avión que me aleja de ti, quizá para siempre- quiere ser, a la vez, promesa de amor y de no dar el tuyo nunca por supuesto. Promesa de que cada mañana será como la primera que amanecí a tu lado y cada noche como aquella que creímos que nunca más nos volveríamos a ver.

Mañana, amor, cuando amanezca,
serás mi primer y gozoso pensamiento.

Mañana, amor, cuando amanezca,
te cubriré con sábanas de seda
para que el frío de la aurora no perturbe tu sueño.
Cortaré flores del jardín
y adornaré cada rincón de nuestra casa con ellas.
Recogeré agua fresca de la fuente
y prepararé tu baño con sales perfumadas.

Mañana, amor, cuando amanezca,
quemaré sándalo en los pebeteros
de la galería y la sembraré de pétalos de rosas.
Y besaré suavemente tus labios
cuando despiertes con las primeras luces del alba.

Mañana, amor, cuando amanezca,
serás mi primer,
mi único,
mi gozoso pensamiento.

Tenerife, Agosto de 2009