"Entró, y con los ojos entornados, apasionadamente, unió sus labios a los míos y nuestras lenguas se encontraron... Jamás había recibido un beso como aquel."Pierre Loüys
Las canciones de Bilitis
...Luego, mirándome a los ojos, ella comenzó a hablar:
- Las cosas del amor, como casi todo en esta vida, son mucho más sencillas. Ya lo dice el principio de la navaja de Occam. Los sistemas tienden siempre a escoger la solución o la alternativa más sencilla entre las que pueden elegir.
Cuando nos enamoramos no estamos confusos. Creo que cuando se está enamorado, y tu lo sabes tan bien como yo, puede que el resto de nuestra vida sea una confusión, pero nunca el amor que sentimos por el otro. Cuando me dices que estas confuso, yo sé que no estas enamorado. Cuando te digo que estoy liada, te estoy diciendo que aunque te quiero mucho, no estoy enamorada de ti.
Honestamente, creo que las corazas no existen en el amor. Creo que existe el deseo sin amor, el amor sin deseo, el cariño enorme por alguien, la amistad profunda entre dos personas que a veces se confunde o se desea desesperadamente confundir con amor. La necesidad de que nos quieran y la necesidad de querer, que a veces es tan importante o más que la de ser querido. La rabia por no ser capaz de sentir lo que se querría sentir, porque alguien que conoces tiene tantas cosas buenas, interesantes y maravillosas que no entiendes por qué no te enamoras de él. Y la lógica, a la que nunca hacemos caso, cuando nos enamoramos de quien no nos quiere o no nos conviene y dejamos ir a quien nos conviene y nos quiere.
Y por supuesto, existe también la mezquindad, el egoísmo y la mentira para con el otro. Pero corazas, no. Dime si cuando te has enamorado has sido capaz de poner alguna coraza para evitar sufrir. Dime si has sido capaz de renunciar a ella porque sabías que no te convenía. Dime si no has perdonado hasta lo imperdonable o no has entendido hasta lo que no era posible entender. Dime si no has querido a pesar de saber que ella quizás no te querría y no has temido decirlo en voz alta aun a riesgo de recibir el silencio por respuesta.
Con lo que tu y yo tenemos, y con bastante menos, hay gente que forma una pareja y puede que para toda la vida. Y posiblemente hasta sean muy felices, o quizás, razonablemente felices.
Las preguntas que te hago, que yo misma me hago, son, en definitiva:
¿Estamos tu y yo dispuestos a ser muy felices a ratos y razonablemente felices el resto del tiempo? ¿Estamos dispuestos tu y yo a perseguir eternamente una quimera que quizás nunca llegue y dejar pasar mientras el amor real, el de verdad, el que quizás hay entre nosotros y que no reconocemos porque ni siquiera es lo que imaginamos que es? ¿Es posible que nos enamoremos poco a poco el uno del otro? ¿Es posible que el cariño, la amistad profunda que nos tenemos den paso sin saber cómo a un amor de verdad, apasionado, entregado, sin condiciones, sin reparos y sin dudas?
Yo ahora no soy capaz de responder a estas preguntas, o quizás si, pero me respondo distinto según la hora del día, o según como estén mis hormonas en ese momento...
Sevilla, Junio de 2009