- Creí que te quería, pero acabo de comprender que solo amaba la idea de quererte.
Sevilla, Diciembre de 2006
miércoles, diciembre 20, 2006
Ruptura
- Lo siento. Eres encantador, pero mi dragón no puede vivir a tu lado.
Sevilla, Diciembre de 2006
Sevilla, Diciembre de 2006
miércoles, diciembre 13, 2006
Azul eléctrico
Lo vi ayer, mientras desayunaba a media mañana, en una pausa del trabajo. Hacía mucho frío, y él -muy delgado, con pantalones de leopardo, camiseta llena de agujeros y una cresta de color azul eléctrico- temblaba sentado en el suelo tejiendo pulseras de cuero que vendía por un euro. No pude evitar pensar que hace mucho tiempo debió ser un bonito bebé, de mirada feliz y tez sonrosada. Y sentí miedo, por él, por mis hijos y por mí también. Por la inocencia y las ilusiones perdidas en una calle de una ciudad cualquiera, a golpe de hambre y de frío, esperando tan solo el nuevo día, o quizás el mismo, repetido una y otra vez.
Sevilla, Diciembre de 2006
Sevilla, Diciembre de 2006
martes, diciembre 05, 2006
Quizás (no) te quiero por eso
Hay lugares de tu cuerpo,
que nunca me vas a enseñar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay rincones de tu mente,
que nunca me vas a mostrar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay mentiras en tu vida,
que nunca vas a revelar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay ventanas en tu alma,
a las que nunca me voy a asomar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay miedos en tu mirada,
que nunca podré calmar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay secretos de tu infancia,
que nunca me vas a contar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay noches que no te encuentro,
cuando te voy a buscar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay un vacío muy grande,
que nunca podrás llenar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Sevilla, Diciembre de 2006
que nunca me vas a enseñar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay rincones de tu mente,
que nunca me vas a mostrar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay mentiras en tu vida,
que nunca vas a revelar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay ventanas en tu alma,
a las que nunca me voy a asomar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay miedos en tu mirada,
que nunca podré calmar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay secretos de tu infancia,
que nunca me vas a contar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay noches que no te encuentro,
cuando te voy a buscar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Hay un vacío muy grande,
que nunca podrás llenar.
Quizás (no) te quiero por eso.
Sevilla, Diciembre de 2006
sábado, diciembre 02, 2006
En las noches tranquilas
Es la primera vez que publico algo que no es mío. Pero quiero mucho al autor, y él no tiene donde hacerlo.
En las noches tranquilas,
perfumadas, serenas,
resuenan en mi mente
los ecos de tu voz.
Tu mirada risueña,
tu sonrisa tan tierna,
tus palabras tan dulces,
en fin, tu corazón.
Que vuelvan esas noches,
con sus alas de sueño
a tocar nuestras vidas
para luego pasar.
Que vuelvan esas noches
para soñar que aun existes
y añorar tu presencia
sin saber donde estás.
Sevilla, Diciembre de 2006
En las noches tranquilas,
perfumadas, serenas,
resuenan en mi mente
los ecos de tu voz.
Tu mirada risueña,
tu sonrisa tan tierna,
tus palabras tan dulces,
en fin, tu corazón.
Que vuelvan esas noches,
con sus alas de sueño
a tocar nuestras vidas
para luego pasar.
Que vuelvan esas noches
para soñar que aun existes
y añorar tu presencia
sin saber donde estás.
Sevilla, Diciembre de 2006
martes, noviembre 28, 2006
La princesa y el anuncio del tren
Atrapado en el atasco, la ví esperando en la parada. Morena y muy arreglada, fumaba con cara de fastidio. Pensé que era demasiado guapa, demasiado bien vestida para montar en autobús. A su lado un enorme cartel anunciaba los últimos modelos de trenes de cercanias y ella encendía un cigarrillo tras otro, un poco desesperada. Había nacido para desayunar caviar y champan y pasar los veranos en un yate en la costa azul y nunca esperar a nadie.
Cuando decidí acercarme, un potente deportivo rojo paró a su lado. El conductor -rubio, alto, delgado- la recogió entre disculpas y se perdieron rápidamente en la avenida entre los rugidos del potente motor. El moderno tren del anuncio pareció mirarme con sorna cuando comprendí que yo no había nacido para las princesas.
Cuando decidí acercarme, un potente deportivo rojo paró a su lado. El conductor -rubio, alto, delgado- la recogió entre disculpas y se perdieron rápidamente en la avenida entre los rugidos del potente motor. El moderno tren del anuncio pareció mirarme con sorna cuando comprendí que yo no había nacido para las princesas.
Sevilla, Noviembre de 2006
lunes, noviembre 27, 2006
Lola
Para Lola, claro.
Botas, vaqueros y cazadora. Lola se acerca al café entre la lluvia y el viento que le revuelve el peinado.
A Lola le gusta el chocolate y jamás va al cine sola. También le gusta escribir y no hace tanto, estuvo casada.
Lola sonríe y se emociona y sonríe otra vez. Y recuerda cómo le ha cambiado la vida en los últimos meses.
Lola es muy guapa. Tiene los ojos bonitos y mientras habla, a veces, enseña la cinta de su sujetador rosa.
A Lola la conocí ayer y ya solo quiero escribir para ella.
Sevilla, Noviembre de 2006
Botas, vaqueros y cazadora. Lola se acerca al café entre la lluvia y el viento que le revuelve el peinado.
A Lola le gusta el chocolate y jamás va al cine sola. También le gusta escribir y no hace tanto, estuvo casada.
Lola sonríe y se emociona y sonríe otra vez. Y recuerda cómo le ha cambiado la vida en los últimos meses.
Lola es muy guapa. Tiene los ojos bonitos y mientras habla, a veces, enseña la cinta de su sujetador rosa.
A Lola la conocí ayer y ya solo quiero escribir para ella.
Sevilla, Noviembre de 2006
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